Por la tarde, tras el picnic, la solemne procesión presidida por el Padre Pagliarani se puso en marcha hacia la basílica de San Juan de Letrán donde, al igual que el día anterior, tras pasar por la Puerta Santa, se recitaron las tradicionales oraciones jubilares.
Un resumen en video de la procesión en San Juan de Letrán
San Juan de Letrán
Es la catedral del Papa. Está dedicada al Santísimo Redentor; más tarde también fue dedicada a San Juan Bautista y a San Juan Evangelista; es la antigua iglesia bautisterio de Roma.
Aunque desde hace siglos los Papas ya no residen en el palacio de Letrán, la primacía de su basílica sobrevive, en soledad, a todo abandono. Como en tiempos de San Pedro Damián, sigue siendo cierto que, al igual que el Salvador es el jefe de los elegidos, la iglesia que lleva su nombre es la cabeza de todas las iglesias; que las de Pedro y Pablo son, a su derecha y a su izquierda, los dos brazos con los que esta Iglesia soberana y universal abraza toda la tierra, salvando a todos los que desean la salvación, calentándolos y protegiéndolos en su seno maternal».
Es en Letrán donde, aún hoy, tiene lugar la toma de posesión oficial de los pontífices romanos. Allí se celebran cada año, en su nombre, como obispos de Roma, las funciones catedralicias de la bendición de los santos óleos el Jueves Santo y, dos días después, la ordenación general. Si Prudencio, el gran poeta de la época del triunfo, regresara en nuestros tiempos, seguiría diciendo: «En oleadas, el pueblo romano corre hacia la morada del Letrán, de donde se vuelve marcado con el signo sagrado, el crisma real; ¡y aún tendrías que dudar, oh Cristo, de que Roma te esté consagrada!».